Aunque hoy es una de las actrices más respetadas de Hollywood, Jamie Lee Curtis estuvo a punto de formar parte de una de las películas más icónicas del cine de terror: El Exorcista. Sin embargo, fue su propia madre, la legendaria actriz Janet Leigh, quien decidió frenar esa oportunidad cuando Jamie tenía apenas 12 años.
La revelación fue hecha recientemente por la ganadora del Óscar durante una entrevista televisiva, donde recordó que un productor del filme se interesó en ella para interpretar a Regan MacNeil, la niña poseída que se convertiría en uno de los personajes más perturbadores del cine.
Según relató Curtis, el productor se comunicó directamente con su madre para preguntarle si permitiría que su hija audicionara para el papel. Sin embargo, Janet Leigh se negó de inmediato, priorizando el bienestar emocional de Jamie y evitando exponerla a una historia tan oscura y a la presión mediática que rodearía a la película.
“Yo era muy joven, tenía personalidad y probablemente pensaron que podía funcionar, pero mi madre dijo que no”, recordó la actriz, señalando que aquella decisión fue clave en su desarrollo personal y profesional.
Finalmente, el papel fue interpretado por Linda Blair, quien obtuvo una nominación al Óscar por su actuación en El Exorcista (1973), cinta que se convirtió en un fenómeno cultural y marcó un antes y un después en el cine de terror.
Años más tarde, Jamie Lee Curtis encontraría su propio camino dentro del género al protagonizar Halloween (1978), película que la transformó en una de las llamadas Scream Queens más icónicas de la historia del cine.
Hoy, con una carrera consolidada y múltiples reconocimientos, Curtis mira ese episodio como una decisión acertada que le permitió crecer sin la presión de una fama temprana.










