La marca de coleccionables lanza la serie exclusiva “Chucky Franchise Series Figures”, uniendo nostalgia, cultura pop y estrategia de Halloween.
La fiebre por los coleccionables no se detiene y Pop Mart, la marca detrás de los icónicos Labubu, lo sabe mejor que nadie. En vísperas de Halloween, la compañía sorprendió a fanáticos y coleccionistas con el lanzamiento de la colección exclusiva “Chucky Franchise Series Figures”, una propuesta que combina el universo del muñeco diabólico con la cultura del toy design.
La serie está compuesta por 10 figuras distintas que retratan no solo a Chucky en diferentes facetas —desde su rostro inocente en caja hasta una versión envuelta en llamas—, sino también a personajes centrales de la franquicia como Tiffany y Glen. Cada pieza mide entre 7 y 10 centímetros, se vende por $19.99 dólares (alrededor de 379 pesos mexicanos) y llega en un packaging inspirado en la caja original de la saga Child’s Play.
Uno de los detalles que más entusiasma es la inclusión de una figura ultra rara con probabilidad de 1 entre 108, lo que eleva su valor en el competitivo mercado del coleccionismo. El éxito fue inmediato: a poco más de una semana del anuncio, varias piezas ya están agotadas en la tienda online de Pop Mart, aunque la empresa habilitó notificaciones de restock.
Emily Brough, directora de licencias de Pop Mart en América, explicó la estrategia: “Halloween es una festividad muy significativa, así que nos divertimos mucho aprovechándola al máximo durante el desarrollo del producto”.
El impacto de los coleccionables en la cultura y el mercado
El fenómeno Pop Mart x Chucky es parte de una industria en auge. Según Verified Market Research, el mercado global de coleccionables superó los 17 mil millones de dólares en 2024 y se proyecta un crecimiento anual de 9% hasta 2030.
Este éxito se debe a la mezcla de nostalgia, exclusividad y cultura pop, que convierten cada lanzamiento en un objeto de deseo. La dinámica del blind box, que fomenta la sorpresa y la competencia por completar series limitadas, alimenta el frenesí de compra y fortalece las comunidades de fans.
Los coleccionables hoy son símbolos identitarios y culturales. Poseer una figura rara o edición limitada no solo significa valor económico, sino también un estatus dentro de comunidades que trascienden lo físico y llegan al plano digital, con NFTs y objetos virtuales en videojuegos.
Para las marcas, este mercado es una mina de oro. Estrategias como las de Pop Mart, Funko o Adidas con colaboraciones culturales generan urgencia de compra, construyen lealtad y atraen nuevas audiencias.
En este caso, la unión con Chucky es doblemente efectiva: conecta con la nostalgia del terror y con coleccionistas jóvenes que buscan piezas originales para exhibir o intercambiar.
✨ El resultado: un producto que se agota en días y confirma que los coleccionables son más que un hobby: son un fenómeno cultural y un negocio multimillonario que se reinventa cada temporada. Este Halloween, se tiñe de rojo con el aterrador pero irresistible Chucky.










